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Diferencia entre demencia senil y Alzheimer. Fases de la enfermedad

Publicado por el Oct 17, 2016 en Alzheimer y Demencias | Comentarios desactivados en Diferencia entre demencia senil y Alzheimer. Fases de la enfermedad

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Diferencia entre demencia senil y Alzheimer. Fases de la enfermedad

Cuando nuestro familiar comienza a tener problemas de memoria o se ven mermadas sus capacidades para realizar por si solo actividades que antes no eran un problema, varias ideas empiezan a agolparse en nuestra cabeza, ¿qué le estará pasando?, ¿tendrá demencia o Alzheimer?, ¿debería consultar al médico?

Alzheimer y demencias

Seguramente muchos de nosotros no sabemos realmente qué es cada cosa, en qué se diferencian y cómo evolucionan. Por ello en este artículo vamos a intentar explicar cuáles son las diferencias entre ambas, sus síntomas de alarma y como debemos afrontarlas como familiares al cuidado de la persona mayor.

¿Qué es la demencia?

 

La demencia realmente  no es una enfermedad concreta. Según la Alzheimer´s Association es un conjunto de síntomas entre los que se incluye el deterioro de la memoria y otras capacidades de razonamiento, lo bastante graves para interferir en la vida diaria.

Este conjunto de síntomas o síndrome puede ser provocado por diversas enfermedades como el Parkinson, la demencia por cuerpos de Lewy, la enfermedad vascular, la enfermedad de Alzheimer… Según la Organización Mundial de la Salud entre el  60 y el 70% de los casos de demencia son causadas por el Alzheimer.

Anteriormete ya os hablamos sobre este tema en el post Demencia Senil: ¿Cómo afecta a los ancianos? .

Pero, ¿qué es la enfermedad de Alzheimer?

 

La enfermedad o mal de Alzheimer es una enfermedad cerebral neurodegenerativa que produce problemas en la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse.

Aunque nos gustaría saber a ciencia cierta porqué aparece y se desarrolla la enfermedad, todavía no se ha llegado a una conclusión unifactorial. Se considera por tanto que tanto factores genéticos como ambientales pueden estar provocando su aparición.

El  Alzheimer es una enfermedad degenerativa  ya que va empeorando a medida que avanza en el tiempo. En este proceso podremos distinguir siete fases diferentes por las que va a pasar nuestro familiar, aunque la duración de cada una de ellas no es igual en todos los enfermos y su progresión es variable.

Todavía no se ha encontrado un tratamiento efectivo que cure esta enfermedad, si bien existen determinados fármacos que, con un diagnóstico y tratamiento precoz, pueden enlentecer su deterioro, manteniendo durante el mayor tiempo posible las capacidades de la persona. Por ello es importante que conozcamos sus fases, para poder identificar los síntomas de alarma y acudir al médico lo antes posible.

Etapas del Alzheimer

 

En la Etapa 1 no observaremos síntomas aunque la enfermedad se haya instaurado. Por eso en esta fase es casi imposible el diagnóstico.

La Etapa 2 se caracteriza por una disminución cognitiva muy leve. La persona empieza a emitir quejas por no recordar bien, puede olvidar los nombres de sus hijos o nietos… No obstante en esta fase todavía no se ven afectadas sus habilidades sociales ni su rendimiento laboral, si todavía se encuentra en activo. Es difícil diferenciar estos síntomas de la pérdida de memoria benigna o asociada a la edad.

La Etapa 3 va  acompañada de un leve deterioro cognitivo. Podremos detectar que la persona mayor comienza a tener problemas para encontrar palabras y nombres, no entiende bien ni recuerda lo que lee, pierde objetos personales y tiene dificultad para concentrarse.  Es la fase en que los primeros síntomas comienzan a ser evidentes para nosotros. Si observamos estos síntomas en nuestro familiar, ya deberíamos llevar a nuestro familiar al médico para que lo valore.

La etapa 4 se caracteriza por un deterioro cognitivo moderado y en ella los síntomas se evidencian con claridad. Podremos advertir que se produce una pérdida de memoria de su historia personal y que disminuye su capacidad para gestionar las tareas complejas como por ejemplo, el control de las finanzas. No obstante, seguramente la persona enferma negará cualquier problema relacionado con la memoria e intentará evitar situaciones en las que se requiera concentración y/o retención.

La Etapa 5 se acompaña de un deterioro cognitivo moderado grave. En esta etapa tenemos que aceptar que nuestro familiar ya no puede vivir de manera independiente y  pueden olvidar personas o lugares familiares para él. Todavía es capaz de comer o ir al baño solo pero seguramente necesitará nuestra ayuda para vestirse.

En la etapa 6  ya se evidencia un deterioro cognitivo grave. En esta etapa la persona enferma puede no reconocernos, aunque nuestro parentesco sea muy cercano (cónyuge o hijos) y puede no ser consciente de acontecimientos de su vida. Necesitará nuestra ayuda para todas las actividades de la vida diaria y seguramente sufrirá alteraciones en los patrones del sueño lo que le impedirá descansar adecuadamente a lo largo de la noche. Perderá también la capacidad de controlar sus esfínteres.

La Etapa 7 es la última etapa de la enfermedad y cursa con un deterioro muy grave. En ella se evidencia una disminución cognitiva muy severa y es muy dura para los familiares más cercanos ya que el enfermo pierden todas sus habilidades verbales y comunicativas y necesita ayuda para realizar absolutamente todas las actividades de la vida diaria (ir al baño, comer, vestirse…). Al final de esta fase la persona pierde incluso la capacidad de deglución.

En las últimas fases de la enfermedad muchos familiares deciden buscar ayuda profesional dada la especialización de los cuidados que requiere el enfermo. La asistencia a un centro de día o el ingreso en una residencia de mayores puede asegurarnos que nuestro familiar reciba el nivel de cuidado que exige su delicada situación.

Esté en el domicilio o reciba los cuidados en residencias especializadas en Alzheimer, debemos tener en cuenta que el enfermo de Alzheimer no pierde en ningún momento la memoria emocional. Aunque no sea capaz de identificarnos ni de recordar nuestro nombre ni parentesco, siempre será capaz de apreciar una sonrisa, una caricia, o un abrazo. Por tanto, el cariño y el respeto debe ser la base de la comunicación y de los cuidados que otorguemos a la persona aquejada de esta enfermedad, durante todas sus etapas.

En ocasiones por complejidad de los cuidados optaremos por las residencias de ancianos, en ese caso es siempre bueno tener en cuenta los siguientes criterios para elegir el centro más adecuado.

Aquí puedes consultar una guía con todos los centros pertenecientes al sector solidario de residencias de ancianos en la comunidad valenciana.

 

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