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Mesa redonda: Testamento, patrimonio protegido y cesión de bienes a cambio de alimentos.

Publicado por el Ene 8, 2015 en Alzheimer y Demencias | 0 comentarios

Ponencia "Protección patrimonial de las personas con discapacidad"

Acto de clausura jornada

En la mesa redonda intervinieron los notarios D. Alfonso Pascual de Miguel, que habló sobre “la protección de las personas con discapacidad a través del testamento”, y D. Javier Máximo Juárez González, que departió sobre “el patrimonio protegido y la cesión de bienes a cambio de alimentos”. La mesa estuvo moderada por D. Juan Francisco Herrera García-Canturri, notario y patrono de la Fundación Aequitas.

Con relación al testamento, D. Alfonso explicó que la capacidad para testar no es la misma exigida que para contratar; siendo equiparable, desde la visión y control del notario, a la de contraer matrimonio.

También explicó la diferencia entre el tutor y el curador.

Reseñable la explicitación práctica de la incapacitación para testar contenida en el art. 663 Código civil. Según este, están incapacitados para testar:

1.º Los menores de catorce años de uno y otro sexo.

2.º El que habitual o accidentalmente no se hallare en su cabal juicio.

No estar en su cabal juicio es un término muy amplio de difícil precisión en algunos casos. En todo caso, no entra la vejez ni la enfermedad mortal. En ocasiones dudosas, es aconsejable la presencia de dos facultativos que acrediten su capacidad, en similitud a lo previsto en el art. 665 Código civil –C.c.- (Siempre que el incapacitado por virtud de sentencia que no contenga pronunciamiento acerca de su capacidad para testar pretenda otorgar testamento, el Notario designará dos facultativos que previamente le reconozcan y no lo autorizará sino cuando éstos respondan de su capacidad).

Evaluó también la capacidad para testar de un enfermo de alzhéimer, posible normalmente en la primera fase de la enfermedad, mas con informe médico de un especialista que conozca al doliente, que sea favorable. En el caso de depresión, sí cabe testar, salvo casos de especial gravedad.

Nos ilustró sobre la naturaleza personalísima del acto de testar, que solo permite como excepción que pueda ser otorgado por un tercero si está incapacitado al efecto. Explicó en esta línea el art. 665 C.c. que transcribíamos arriba.

También expuso la posibilidad de testar sin necesidad de notario, ante cinco testigos idóneos, si el testador se hallare en peligro inminente de muerte, como indica el art. 700 C.c., lo que no deja de ser un apunte útil en residencias de mayores.

Explicó otra previsión poco conocida, que es la contenida en el art. 831 C.c., según la que el testador puede otorgar la facultad al cónyuge en testamento para que, fallecido el testador, pueda realizar a favor de los hijos o descendientes comunes mejoras incluso con cargo al tercio de libre disposición y, en general, adjudicaciones o atribuciones de bienes concretos por cualquier título o concepto sucesorio o particiones, incluidas las que tengan por objeto bienes de la sociedad conyugal disuelta que esté sin liquidar.

La colación implica que el heredero forzoso ha de traer a la masa hereditaria lo recibido gratuitamente del de cuius, ahora bien, como dice el art. 1.041 C.c., no estarán sujetos a colación los gastos de alimentos, educación, curación de enfermedades, aunque sean extraordinarias, aprendizaje, equipo ordinario, ni los regalos de costumbre. Cuestión que tiene su importancia respecto del cuidado que el difunto hubiera prestado al hijo incapaz.

También nos habló de la incapacidad sucesoria, o desheredación por falta de cuidado (art. 853 C.c., que menciona como causa legítima para desheredad el de haber negado, sin motivo legítimo, los alimentos al padre o ascendiente que le deshereda), del apoderamiento preventivo para el caso de que el mayor se vea privado en un futuro, y mencionó la figura del contrato de alimentos.

Figura esta, la del contrato de alimentos, que fue desarrollada por el Sr. Juárez. Es una institución en virtud de la cual una persona física o jurídica, al caso puede ser un centro o residencia LARES, presta alimentos y cuidado en sentido amplio (alojamiento, vestido, medicina, etc.), a una persona, al caso incapaz, a cambio de unos bienes que se disponen a tal fin. Se extingue el contrato con el fallecimiento del beneficiario.

Por último, desarrolló el Sr. Juárez la noción de “patrimonio especialmente protegido”, recogido en la LEY 41/2003, de 18 de noviembre, de protección patrimonial de las personas con discapacidad.

Este es un patrimonio separado que, una vez constituido, queda inmediata y directamente vinculado a la satisfacción de las necesidades vitales de la persona discapacitada, favoreciendo la constitución de este patrimonio y la aportación a título gratuito de bienes y derechos a la misma.

Los bienes y derechos que forman este patrimonio, que no tiene personalidad jurídica propia, se aíslan del resto del patrimonio personal de su titular-beneficiario, sometiéndolos a un régimen de administración y supervisión específico. No obstante, no goza de inmunidad frente a los acreedores.

Se trata de un patrimonio de destino, en cuanto que las distintas aportaciones tienen como finalidad la satisfacción de las necesidades vitales de sus titulares. De esta forma se atiende la preocupación de muchas familias que quieren prever la situación en que quedará su familiar discapacitado cuando los progenitores o tutores ya no estén o ya no puedan hacerse cargo de él, sin perjuicio de que el Estado despliegue la necesaria función asistencial cuando proceda.

 

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