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Recomendaciones Alimenticias para Mayores en Navidad

Publicado por el Dic 15, 2011 en Salud en el Mayor | 0 comentarios

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Nueva publicación de la revista "nuestros mayores" elaborada por la Residencia La Milagrosa

La alimentación en la tercera edad es un aspecto fundamental. Las épocas navideñas suelen estar acompañadas por algunos excesos gastronómicos, por lo cual resulta muy importante no poner en riesgo la salud. La enfermera Francisca Bernal nos comenta acerca de la importancia de una buena alimentación en esta época y durante todo el año en general.

El aumento de la población mayor se debe en parte a los avances tecnológicos que han elevado la esperanza de vida y a la disminución de la natalidad; pero también hay que tener en cuenta otros factores como es la mejora en la alimentación. Un estado nutricional alterado constituye un factor de riesgo, que se asocia a numerosas enfermedades crónicas y deteriora el pronóstico en patologías agudas.
Una nutrición correcta es primordial para mantener un estado de salud óptimo en cualquier etapa de la vida. La alimentación en los mayores tiene unas características especiales desde el punto de vista nutricional, por  los cambios que se producen durante el proceso de envejecimiento.

Uno de estos cambios es la disminución de la sensación del gusto y del olfato, por lo que se diferencian menos los sabores. Otro cambio es la producción menor de ácido gástrico con lo que el vaciamiento intestinal sufre un retardo y la movilidad intestinal queda disminuida. La boca sufre modificaciones con la edad, se produce la pérdida de piezas dentales y en el caso de que se acceda a la colocación de prótesis, éstas no siempre se ajustan bien, con lo que los mayores tienen problemas en la masticación, deglución y digestión de los alimentos.

En esta etapa de la vida, la nutrición de nuestros ancianos debe ser equilibrada, variada y gastronómicamente apetecible. La comida debe ser fácil de preparar, estimular al apetito, bien presentada, apetecible y fácil de masticación y deglución. Si nos remitimos a las últimas estadísticas del Ministerio de Salud, más de la mitad de las personas mayores de 60 años presentan problemas de sobrepeso u obesidad (el 62,9% corresponde a mujeres); por lo que es muy importante controlar este factor de riesgo predictor de enfermedades como hipertensión, diabetes, osteoporosis, problemas cardiovasculares, entre otros.

Hay unos objetivos básicos que deben cubrirse en la alimentación de  los mayores:
•    Hay que consumir proteínas, para mantener un estado inmunitario aceptable y reducir la susceptibilidad a las infecciones.
•    Prevenir la deshidratación. Con la edad disminuye la sensación de sed y el riñón pierde capacidad para concentrar orina. La aportación de agua diaria debe ser de un litro y medio, cantidad que deberá ser aumentada si el anciano presenta procesos febriles, toma diuréticos o se expone a ambientes muy calurosos.
•    Aportación de calcio en la dieta para el mantenimiento de la masa esquelética y sostener una actividad física adecuada.
•    Aporte de fibra para combatir el estreñimiento; seria conveniente la presencia en la dieta de frutas, legumbres, pan, frutos secos.

La alimentación de una persona anciana requiere las mismas exigencias cualitativas que una persona adulta joven, con las adaptaciones cuantitativas consiguientes, determinadas por los cambios corporales.

Cuando llegan celebraciones importantes como la Navidad, en las que la familia se reúne con carácter lúdico, es necesario tener en cuenta que las necesidades nutricionales y energéticas varían con la edad, lo que no cambia es la necesidad de comer con placer. Hay que adaptar las ingestas a nuestra capacidad. Os daremos unas recomendaciones básicas con relación a estas fiestas tan gastronómicas:
•    No pasarnos con las cantidades de comida. Se producen digestiones pesadas Todos somos humanos y es fácil caer en la tentación; por lo que si este día especial nos hemos pasado un poco, al día siguiente debemos procurar comer sano y ligero para no agravar la situación.
•    Debemos masticar bien los alimentos, no abusar de las carnes y grasas y reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.
•    Si aparecen molestias gástricas, podemos recurrir a medicamentos  antiácidos.
•    Otra de las dolencias típicas de estas celebraciones son las diarreas. Aparecen porque se producen cambios bruscos en la alimentación. Recurriremos en este caso a fármacos antidiarreicos y a la reposición de líquidos perdidos y alimentos que ayudan a acortar la duración del proceso diarreico como manzanas, plátanos y zanahorias. Evitar los lácteos.

Como veis son consejos de fácil aplicación. Lo más importante de estas fiestas es el rencuentro con toda la familia. Para nuestros mayores y para nosotros los no tan mayores, estas celebraciones permiten el acercamiento para un colectivo que suele ver disminuidas sus posibilidades de relación y convivencia.

Escrito por:
Francisca Bernal
Enfermera Hospital de Bellvitge

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