Mesa Redonda Jornada sobre el uso de sujeciones. Intervención de Dª Sacramento Pinazo

aspectos psicosociales sobre el uso de sujeciones

Mesa Redonda Jornada sobre el uso de sujeciones. Intervención de Dª Sacramento Pinazo

Hemos realizado la edición y transcripción de la mesa redonda Consideraciones Respecto al uso de Sujeciones ,con motivo de la campaña “Si Cuidas, No Sujetes” desarrollada por Lares Comunidad Valenciana con la colaboración de la Vicepresidència i Conselleria d’Igualtat i Polítiques Inclusives, con la participación de:

D. José Pascual Bueno. Doctor en medicina y Presidente de la Asociación Dignitas Vitae
Dª. Sacramento Pinazo Hernandis. Vicepresidenta Sociedad Española de Geriatría y Gerontología
Presidenta Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología. Profesora Universidad de Valencia
D. Alberto Ruíz Tomás. Abogado y Doctor en Derecho. Profesor de la Universidad Católica de Valencia
D. Vicente Bellver Capella. Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València

Video de la Mesa Redonda, intervención de DªSacramento Pinazo.

 

Transcripcion Completa

[José] Sí. [inaudible] Bueno, seguimos. Seguimos con la siguiente mesa… Bueno, “con la siguiente mesa”. La única mesa. “Consideraciones respecto al uso de sujeciones”. En la mesa, como veréis, somos cuatro.

Yo estoy de moderador, de ponente, de todas cosas, ¿eh?

Como dice Sergio: “Ser breve”. Voy a ser más breve aún. Tenemos el honor de estar… bueno, empiezo con las mujeres. Más que nada porque desde derecha, a más derecha, contamos con Sacramento Pinazo. No sé si la conoceréis. Es profesora de la Universidad de Valencia.

Era la directora antigua de la NAGORAM. Ella os contará lo que es eso. Por fin tenemos una mujer presidenta de la Sociedad Valenciana de Geriatría, ¿eh? Y no médico, porque hasta ahora siempre ha sido así. Por ejemplo, el doctor López Trigo se ha olvidado de deciros que en el año 49 se fundó la Sociedad Española de Geriatría presidida por Beltrán Baena, que era un médico catedrático que estaba aquí en Valencia, ¿eh?, que estaba y era de Valencia.

Es un detallito que se nos ha olvidado. También se nos ha olvidado cuando nos ha contado un poquito de historia que antiguamente, en la Edad Media, los enfermos mentales y la gente que molestaba a la sociedad estaba sujeta con cadenas y cosas por el estilo. Y tuvimos la suerte, en el año 1409, de que apareciese por aquí por Valencia un fraile, que era el padre Jofre.

Y el padre Jofre humanizó el cuidado a los enfermos mentales y fue el primer fundador de un hospital psiquiátrico, ¿eh?, que es el hospital psiquiátrico que tenemos aquí en Valencia, que ya ha desaparecido, que estaba en lo que es hoy en día las ruinas del Hospital General. Lo que quiero decir es que en Valencia alguna vez hemos sido pioneros en muchas cosas, cosas buenas, ¿eh?, no a veces lo que nos sacan por ahí.

Y no es que queramos ser pioneros con el tema de las sujeciones, pero por lo menos queremos influir un poco en eliminarlas. Bueno, pues, la doctora Sacramento Pinazo es una persona que nos está ayudando muchísimo, aparte que no es, para la gente que trabajamos con los mayores no es ninguna desconocida, no es de ahora, sino de ya de muchísimo tiempo.

Bueno, más a la derecha contamos con don Alberto Ruíz Tomás. También es profesor y doctor él en la Universidad Católica de Valencia. Yo también soy doctor y profesor de la Universidad Católica de Valencia, entre otras cosas. Que él nos va a tratar también una parte legislativa del tema de las sujeciones, pero yo le pedí, no sé si me habrá hecho caso porque nadie me hace caso, que tratase un poquito el tema del aseguramiento dentro de las residencias.

Y por último –el último por distancia, no por importancia—, tenemos al doctor don Vicente Bellver, que es catedrático también en la Universidad de Valencia, y lo más importante para nosotros aquí es que forma parte del Comité de Bioética Nacional. Y nos va a hablar, no sé si ya se lo han comentado antes, del manifiesto escrito o sugerencias que nos hace el Comité de Bioética, que no sé muy bien si es del 2015 o del 2016, pero que… en fin, que es una visión mucho más cercana que otras.

Bueno, yo tenía que contaros qué es esto de las no sujeciones, ¿vale? Pues, No Sujeciones, como he dicho antes, es un programa que creamos… Tampoco lo hemos creado, porque simplemente lo que hemos visto es qué están haciendo nuestros compañeros, que, por cierto, saludo al doctor Burgueño, que está matriculado en la sesión on-line y que es nuestro iniciador en el tema de las sujeciones, que está en Madrid, que lleva un programa con CEOMA que se llama “Desatar” que funciona muy bien.

Igual que saludo a la doctora Ana Urrutia, que es la otra compañera que tenemos, que está en una Fundación de Cuidados Dignos y trabaja un programa exactamente con nosotros. Bueno, estas dos personas han sido las personas que más han influido en que No Sujetes sea como es. Nosotros, con la base de ellos, hemos intentado hacerlo un poquito más práctico, hacerlo desde dentro de las residencias.

Lo único que llevamos dentro de las residencias es una parte de sensibilización, en la cual intentamos hacer, como estamos haciendo hoy, enseñar a la gente o decirle a la gente que esto no está bien y que se puede hacer de otra manera. Entonces, cuando la gente está realmente convencida, empezamos a hacerlo. Y yo os puedo decir que después de tres años –por ejemplo, sabéis que ahora al final vamos a dar 20 certificados a 20 residencias pioneras en el programa—, yo estoy maravillado.

Además, lo digo de verdad. Cuando nosotros empezamos con esto, pensábamos inicialmente formar, dar unas clasecitas y… Pero luego, cuando la gente empezaba a exigirnos: “¿Y esto cómo lo hacemos?, ¿y esto no sé qué?”, y entonces nosotros hemos aprendido el programa con nuestros compañeros, con los profesionales que están todos los días en las residencias y son los que nos dicen lo que tenemos que hacer.

Es decir, nosotros damos una idea y esa idea nos la devuelven diez veces vista, hecha y tal… Y, por ejemplo, me ha encantado que el doctor Juan Luis Beltrán hablase de los temas legales.

Yo en las residencias cuando empiezo a hablar del tema legal y cuando les digo a mis compañeros médicos que están haciendo mala praxis, que pueden acabar en la cárcel, al principio no se lo creen, pero me encanta que se lo haya refrescado un profesional. No hay ningún medicamento que en la ficha técnica ponga que sirve para sujetar.

Si ponemos en una historia clínica que sujetamos con un medicamento, estamos firmando que nos lleven a la cárcel. Yo simplemente dejo de caer ese detalle. Y cosas así, muchísimas cosas. Por ejemplo, el consentimiento informado lo hacemos bastante mal los médicos y otro documento, que es el de últimas voluntades, también, ¿vale? Vamos a ver, el programa No Sujetes no os lo puedo enseñar.

Hay que ir a hacerlo. Por eso luego, si queréis, podéis preguntar, pero esto es una cosa… El programa No Sujetes tarda como mínimo dos años y medio en implantarse. No es un programa de “voy, te doy una clase y me voy a mi casa”.No. Asumimos lo que se hace dentro de la residencia y estamos en contacto. Dudas hay todos los días.

 

 

Intervención Dra. Sacramento Pinazo

Dudas mías, que yo también llamo y pregunto: “¿Cómo hacéis esto?”, ¿eh?, ¿vale? Pues, luego, si queréis, hablamos. Con esto, daré paso a mi compañera, doña Sacramento Pinazo.

– Muy bien. Gracias. Voy.

– ¿Allí o aquí?

– Bueno, agradecer a Lares que haya contado conmigo, como profesora de la universidad, investigadora en estos temas de envejecimiento, y conmigo, como vicepresidenta de la Sociedad Valenciana de Gerontología, Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y presidenta de La Valenciana. Os animo a los que todavía no conocéis a la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología a que os acerquéis a la página web y que, incluso, forméis parte de ella, porque cuantas más personas seamos, pues, más podremos hacer juntos, ¿no?

Le he llamado a mi presentación: “Cuidar bien: trato digno”, porque todos los que estáis aquí, os supongo profesionales sensibilizados con el tema y con ganas de cuidar bien. Porque ¿hay alguien que quiera cuidar mal? No, ¿verdad? Han hablado muy bien de las sujeciones como un mal cuidado, como, además, nos han dicho tan bien desde el aspecto jurídico.

Después nos hablarán del aspecto ético. Las sujeciones tienen sus consecuencias físicas: de inmovilismo, úlceras, que ocurren, infecciones también, ¿no?; sus consecuencias psíquicas –yo soy doctora en psicología. Voy a hablar más de esa parte más psicológica— problemas de ansiedad, daño a la autoestima, dignidad, incluso agresividad.

Cuando a mí me atan y yo no quiero estar atada, pues, quiero protestar por ello, y una manera, pues, será forcejear, ¿no? Y tiene otras consecuencias, como las caídas, ¿no? Caídas más graves. O sea, aquello para lo cual muchas veces se ponen las sujeciones, que es para reducir las caídas, pues, resulta que luego la persona tiene más posibilidad de caer por cómo ha quedado su cuerpo de dañado tanto tiempo inmovilizado, ¿no?

Las sujeciones farmacológicas, por otro lado, que tienen como objetivo disminuir el nivel de conciencia –ya lo han explicado tan bien—, y que se utilizan para esos síntomas tratables psicóticos tienen otros síntomas no tratables que son los trastornos de conducta y tienen muchos efectos secundarios que también hay que tener en cuenta: la rigidez, la muerte súbita, incluso, más probabilidad de accidentes cerebrovasculares, ¿no?

¿Algún dato de este cuidar mal? Entre un 50% y un 80% de los pacientes con demencia presentan trastornos conductuales y entre el 30%, 70% presenta dos o más síntomas de esos, psicológicos y conductuales, relacionados con la demencia. Pero, ojo, los pacientes con demencia no son pacientes psiquiátricos.

No son problemas de salud mental. Tienen otra enfermedad. ¿Somos conscientes de esa otra enfermedad? A veces no. Comentaba antes a Pepe Pascual: a veces se hace el símil de la persona con demencia con la persona con enfermedad mental o de la persona con demencia, persona que está en las residencias, con los niños. Y no es ni una cosa ni es la otra.

La Sociedad Americana de Geriatría tiene un documento muy interesante, muy corto y muy claro: “Las cinco cosas que los médicos y los pacientes deberían cuestionarse para reflexionar”. Yo he entresacado un par de ellas que tiene que ver con esto, ¿no?

Dice: “No utilizar los antipsicóticos como primera opción para el tratamiento de los problemas conductuales”.Ya nos lo han dicho antes. También nos lo dice la Sociedad Americana, ¿no?

Y: “Alejaros de cualquier restricción física para manejar los problemas conductuales de personas hospitalizadas con delirio”, ¿no? Y yo me he acordado de este libro que, si alguien todavía en la sala no lo ha leído, por favor, apuntároslo, haced una foto o apuntarlo: “Y la música sigue sonando” de Graham Stokes.

Es un psicólogo. Trabaja en Reino Unido en el grupo BUPA. Ahora, Sanitas BUPA. Tiene este libro en el que habla de historias de personas con demencia y habla de las historias de esas personas antes de tener la demencia. El libro lo tenéis en PDF.

Lo podéis buscar en Google, lo tenéis entero. Aunque lo podéis también pedir. Está en una edición a un precio muy económico, porque lo que han querido ha sido difundirlo mucho, mucho, porque detrás de cada persona con demencia hay… una persona. El término lo dice: “Persona con demencia”, pero a veces se nos olvida y pensamos que solo es una demencia o solo es un paciente.

Alguna cosa de este libro que quiero ahora resaltar… Os invito, como digo, a leerlo entero, a leerlo y, como yo he hecho, subrayarlo, porque, bueno, llenaréis de subrayado cantidades de páginas porque es muy interesante. Él habla del modelo de demencia centrado en la persona.

No olvidemos las personas que están ahí con la demencia.

Dice: “Se basa el libro en las experiencias de personas que nunca sabían que un día se verían afectadas por una enfermedad que en última instancia arruinaría sus vidas. Hace tan solo unos pocos años, estas personas eran iguales que nosotros, cualquiera de los que estamos en esta sala. En todos los sentidos: disfrutaban de los mismos placeres que nosotros, enfrentaban a los mismos problemas de la vida diaria que nosotros, felizmente ignorantes del hecho de que dentro de poco tiempo les iban a diagnosticar que tenían demencia.

No habían hecho nada malo. No se lo merecían. No eran raras en ningún sentido. Eran… como vosotros, como yo. Y entonces, de una forma inexplicable, se vieron abatidas por la enfermedad. Este libro trata sobre esas personas, historias de cómo eran, de cómo son ahora y de las dificultades a las que se enfrentaron”, dice: “Historias extraordinarias de gente corriente”. “La música sigue sonando” es un libro en tres partes.

Una primera parte habla de seis personas en los primeros días de demencia. La segunda parte habla de la singularidad de las personas y de sus esfuerzos por seguir siendo ellas mismas, esa autodeterminación, ese seguir siendo las que eran y ponerlo ahí, encima de la mesa –como he dicho antes: forcejear si me atan para que no sea quien soy—, esfuerzos por seguir siendo ellas mismas les llevan a adoptar a veces actitudes consideradas por los demás como desafiantes, a comportarse de una manera extravagante y rara, y tan rara que a la gente le parece extraño, y a forzar incluso el límite de la tolerancia de los profesionales que les cuidan, ¿no?

Hay una tercera parte, y última… No quiero vender el libro. Como he dicho, es gratis. Lo podéis descargar. Aunque lo parezca.

Dice: “La tercera parte es un poco desesperanzadora, pero a la vez es estimulante”, dice: “Desesperanzadora porque muestra el libro personas con demencia que todavía son tratadas de una manera muy insensible, y más conforme aumenta su vulnerabilidad”, lo que es peor, “y dependen cada vez más de los demás para la tranquilidad de sus vidas y de su espíritu, y dependen de los demás para tener una razón para estar vivas.

También”, dice el libro, “es estimulante, porque habla de la compasión y la creatividad que brilla a veces como un faro en la oscuridad: una manera de cuidar mejor”. Cuidar mal, decía antes, es hacer lo inadecuado ante conductas de agresividad verbal de los pacientes, pero es también tener agresividad verbal con los pacientes, usuario, residentes, personas de los centros;es a veces invadir su privacidad, incluso tener conductas inadecuadas de tipo sexual –hay mucha investigación que da datos sobre esto—, expresiones faciales o gestos negativos con las personas por tener a veces comportamientos normales o conductas habituales o a veces ser cuidadores ausentes o negligentes: no hacer lo que deberíamos hacer como cuidadores que somos, ¿no?

Yo, el tema me interesa. Me ha interesado mucho, sobre todo, la parte del maltrato psicológico, y he investigado algunas cosas. Incluso, estamos haciendo una toma de datos sobre el tema. Y algo que dice el Centro por la Justicia Democrática…

Dice: “Uno a dos millones de personas mayores de 65 años son maltratadas en EE. UU.”, dice: “El 70% de esas conductas de maltrato son prevenibles, no deberían haberse producido y podrían no producirse”. Cuidar mal significa no tratar como se debe a las personas.

Un artículo muy interesante de la Revista de Gerontología habla sobre el abuso de las personas mayores y dice que un factor de protección contra ese abuso sería un mayor apoyo social, una mayor dedicación al cuidado, mayor tiempo de cuidado. Factores de riesgo de ese trato inadecuado: los estereotipos negativos hacia la persona mayor, hacia la demencia, actitudes [inaudible], conductas infantilizadoras, ambientes poco íntimos de muchos centros, entornos no facilitadores de vida, horarios rígidos, clima laboral burnout de los trabajadores, actividades uniformes: iguales para todos, escasa formación de los profesionales o no formación adecuada.

Hay un autor, que es Pillemer, que ha trabajado mucho esto en EE. UU. Algún dato interesante de una revisión sistemática sobre el tema del maltrato: uno de cada seis profesionales cuidadores dicen haber cometido abusos psicológicos contra personas mayores.

Uno de cada diez ha cometido abusos físicos también. Otro apartado de esta revisión dice: un 16% de las personas que cuidan, cuidados de larga duración, dice haber cometido maltrato psicológico, abuso psicológico; un 10% de los profesionales del staff dicen haber cometido abuso físico, y un 40%, abuso psicológico.

Lo he puesto ahí en rojo para que veáis la cantidad de gente que eso supone. Muchas personas dentro de los centros, ¿no? En otro investigación dice: 80% de los cuidadores profesionales han observado que ocurría maltrato dentro de sus centros, abuso a las personas mayores, pero solo el 2% de ellos lo ha comunicado.

Así que algunos confiesan haberlo hecho, otros dicen haberlo visto. Solo el 2% lo ha denunciado. Nos encontramos, por tanto, ante un problema grande, pero poco saliente. Esto es la puntita última del iceberg.

Otro problema que también sale en esa revisión sistemática es que muchos de los trabajadores, muchos de los profesionales que cuando se les ha hablado del tema, decían no haberse dado cuenta de esas conductas inadecuadas que estaban cometiendo. No eran conscientes. Por tanto, la formación es importante, la información es importante y el cambio de actitudes es importante: esa sensibilización de la que decía Pepe.

Por eso hace falta un año o dos de trabajar con los profesionales y de hablar con ellos para que se den cuenta de que cosas que están normalizadas no lo son. Hasta hace poco las sujeciones estaban normalizadas. Otra investigación dice: cerca de una cuarta parte de las personas mayores dependientes dicen haber sufrido ese abuso psicológico.

Una de cada cinco reporta negligencia. Si miráramos en un banquito sentadas en un parque a cuatro personas, una de ellas está sufriendo ese abuso. Y estamos hablando de datos, en este caso, de centros de cuidados de larga duración, o sea, residencias. También hay maltrato en las familias, no digo que no.

Hay también investigación sobre eso. Eso es tratar mal. Una de las maneras de intentar mejorar esto, desde luego, es eliminando las sujeciones físicas y psicológicas. Ese cambio en la cultura de los cuidados. Por eso mi segunda parte, y rápidamente, es: “¿Y qué podemos hacer para cuidar bien?”

Quería hacer un poco de reflexión sobre el concepto de cuidar bien. Y si cuidar significa: alimentar, educar, recoger, salvar, dar hospitalidad –hablaba antes José Antonio de ese tema—, poner diligencia, poner atención, ser solícito en la ejecución de algo, asistir al otro, guardar, conservar, mirar por la salud del otro, protegerle, aplicarle atención, aplicar esmero, ¿estamos cuidando bien en los centros en los que trabajamos?, ¿estamos velando por la dignidad de las personas a las que atendemos?

Una autora, Carol Gilligan, que me gusta mucho, habla de la ética del cuidado.

Dice: “La ética del cuidado es cuidar y es curar. Es atender con amor, con afecto, con excelencia, con preocupación, con competencia, con compromiso, con devoción, con virtud, con justicia, teniendo en cuenta los valores, con sentimiento y con responsabilidad”. Esto me recordaba también a ese otro concepto de la compasión, que, además, ha salido antes en el texto que os he dicho de Graham Stokes, “Y la música sigue sonando”.

[inaudible] Brzezińska habla de los puntos esenciales en la tarea de cuidar, de lo que debe ser el cuidado: competencia, confidencia, confianza, conciencia y compasión. “Com-pasión” es padecer con el otro, es experimentar lo que el otro experimenta. En la ética de cuidar, la compasión debe ser el vector fundamental de la acción.

No quiero meterme en temas de ética teniendo un catedrático de ética en la mesa, pero sí quería nombrar algo de esto. La práctica de la compasión no es y no debe contraponerse de ningún modo a la autonomía de la persona. La virtud de la compasión no debe limitar la libertad ajena –nos lo han dicho además de manera excelente en la conferencia anterior—, debe desarrollar la autorealización personal.

Compadecerse de alguien no es: “Pobrecito”, no es decidir por el otro. Es ponerse en su piel sin robarle la identidad. Para eso debemos tratar a las personas, como he dicho antes, como personas. Muchos de las personas que están en los centros tienen demencia, son personas con demencia, personas en situación de dependencia, personas con discapacidad, pero no son los demenciados, no son los de la dieta turmix, no son los de las sillas de ruedas, no son los válidos, los asistidos, los terminales, los del vagabundeo, no son los de las familias problemáticas, aunque muchas veces les etiquetamos así, ¿verdad?

Debemos no etiquetar, no estigmatizar, cuidar nuestra comunicación verbal y no verbal en el trato con el otro, cuidar el modo en el que se habla con ellos y se habla de ellos entre nosotros y con las familias, y dejar de llamarles, como en alguna página web de alguna residencia –lo consulté ayer.

Eso está ahí—: válidos son unos. En cambio otros son semiasistidos y otros son asistidos y otros son geriátricos. Todos son personas y a todos debemos cuidarlos igual, porque las palabras sí importan, como dice Teresa Martínez. Importa mucho cómo nombramos a las cosas porque tiene mucho que ver con qué hacemos con las personas, con qué sentimos por las personas y cómo es nuestra manera de estar con ellos, ¿no?

Hace un tiempo con Ballesol estuvimos trabajando con la herramienta demencia care mapping, que muchos de vosotros quizá la conocéis, avalada por la Universidad de Bradford, que intenta hacer un registro de conductas de los profesionales de cómo tratan a los residentes, a las personas en los centros, y diferencia entre potenciadores, lo que sería un buen cuidado, y detractores, lo que sería un mal cuidado, ¿no?

Potenciadores son: tratar con calidez, con apoyo, con aceptación, celebrando los éxitos, empoderando a las personas. Detractores serían: mala praxis, intimidar, manipular, desempoderar, imponer, cosificar, estigmatizar, etiquetar. Revisemos un poco qué es lo que hacemos a veces en los centros y la falta de tiempo, como muy bien hemos visto antes, no es excusa, ¿no?

Y recordemos que desde que nacemos hasta el final de nuestro ciclo de vida todos tenemos necesidades físicas, psicológicas, sociales, como muy bien nos decía Abraham Maslow en aquella pirámide que seguro que más de uno habéis leído, ¿no? Nuestras necesidades físicas las necesitamos tener cubiertas, eso está claro, y en la mayor parte o en todos los centros se cuida mucho esa parte de necesidad física, no lo dudo, ¿pero cuidamos también las otras partes de esa pirámide que en todas las personas forma parte de nuestra identidad, de nuestra necesidad?

Sentir afecto, todos necesitamos comunicarnos con el otro, todos necesitamos tener algo que hacer, todos necesitamos sabernos acompañados, todos necesitamos tener figuras de apego que proporcionen seguridad emocional y vínculo. ¿Las tienen todas las personas en nuestros centros?, ¿cuidamos a las personas en su individualidad?, ¿cuidamos de una manera individual a cada persona según su momento?

Porque todos cambiamos también. Las personas cambian. Todos tenemos nuestros días más malos y más buenos, ¿o nos cuidan con un protocolo? ¿Tenemos en cuenta su árbol de vida, su huella de vida, los momentos más significativos de su vida, su historia de vida en general, las tenemos en cuenta a la hora de cuidar? ¿Tenemos en cuenta la singularidad de cada cual y lo que hay más allá de lo que a lo mejor la demencia muestra?

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, como muy bien ha dicho antes el presidente, tiene un documento que os animo a leer y subrayar también, y también tiene una guía de buen trato a las personas mayores. Yo creo que ambas dos se complementan muy bien y dan una formación muy buena, aunque, como he dicho, no solo la formación y la información es suficiente.

Hay que revisarnos, reflexionar para hacer un cambio de actitud hacia el cuidado, porque las actitudes están ahí antes que las conductas y comportamientos de cuidado. Revisémonos para poder cuidar mejor. Muchas gracias.

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