CAIDAS EN PERSONAS MAYORES ¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

causas de las caídas

CAIDAS EN PERSONAS MAYORES ¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

La caída se define como una precipitación de una persona al suelo, repentina, involuntaria e insospechada, con o sin lesión secundaria. En adultos, la mayoría de las caídas se producen en ancianos y en personas mayores son uno de los problemas más importantes.

En este sentido, se prevé que un tercio de las personas mayores de 64 años que viven en la comunidad se caerán en el plazo de un año (cifra que asciende al 50% en los mayores de 80 años) y el 15% de los mayores caerán por lo menos dos veces al año. Entre los ancianos que viven en residencias la previsión de caídas es mayor (por fragilidad previa fundamentalmente), ya que el 50% caerán cada año y la mitad de los que se caen lo hacen repetidamente. Aunque la mayoría de las caídas producen lesiones leves, el 5% de los ancianos que caen precisará hospitalización, principalmente por fractura.

Las caídas, especialmente si se repiten, deben considerarse como indicadoras de una situación de fragilidad o tendencia a la discapacidad, y son tanto el resultado como la causa de patologías diversas.

Causas de las Caídas en las personas mayores

Las causas de las caídas en las personas mayores suelen ser multifactoriales y se asocian con factores intrínsecos y extrínsecos, que generalmente ejercen un efecto sumatorio, afectando al equilibrio y la marcha.

Entre los factores intrínsecos de una caída deben considerarse:

  • Factores médicos: patologías crónicas, posibles enfermedades agudas causantes de la caída especialmente infecciones y las que afectan al sistema cardiovascular, neurológico y osteomuscular. Es importante la valoración de la agudeza visual y auditiva, así como el estado de los pies, pues también influyen en el riesgo de caídas.
  • Factores funcionales: La situación física del anciano va a influir en el riesgo de caídas que presenta. Diversos estudios han puesto de manifiesto la asociación que existe entre la dependencia para las actividades básicas de la vida diaria y un mayor riesgo de caídas. Asimismo deben valorarse la fuerza muscular y el equilibrio.
  • Factores mentales y psicoafectivos: El deterioro cognitivo de cualquier origen y los estados depresivos son situaciones que se asocian a caídas. Asimismo es importante valorar las consecuencias de caídas previas (miedo a volver a caer) que en muchas ocasiones dan lugar a un deterioro de la movilidad, empeoramiento de los contactos sociales y dependencia del cuidador, que favorecen a su vez nuevas caídas.
  • Factores farmacológicos: Es importante revisar el tratamiento farmacológico que toma el anciano, asegurarse de que las dosis son correctas y de que no se automedica, así como revisar fármacos que pudieran favorecer la aparición de caídas (antithipertensivos, neurolepticos, benzodiazepinas, antiparkinsonianos…)

Al valorar los factores extrínsecos que influyen en las caídas es importante eliminar posibles obstáculos que puedan encontrarse en el domicilio (alfombras, animales, líquidos u objetos en el suelo…) y valorar las condiciones de iluminación del lugar. En el anciano frágil las caídas suelen tener lugar durante el desarrollo de sus actividades de autocuidado, lo mismo que ocurre en mayores institucionalizados.

Es un error asociar las caidas y el uso de sujeciones físicas, estas últimas no evitan las caidas y sin embargo tienen efectos secundarios debído a su uso.

 

¿Podemos evitar las caidas en ancianos?

Es importante identificar en cada caso los factores de riesgo presentes para poder actuar sobre ellos de forma individualizada, y en LARES somos plenamente conscientes de ello. Por eso cualquier anciano que sufra una caída en uno de nuestros centros se beneficiará de una valoración multidisciplinar de los factores de riesgo tanto intrínsecos (patologías médicas crónicas o agudas, alteración de la fuerza o el equilibrio, tratamiento farmacológico completo, situación funcional, caídas previas y estado psicológico) como extrínsecos (lugar y hora de la caída, condiciones de iluminación, objetos en el suelo…)

Se intenta reducir el número de caídas con una intervención multifactorial. Sus principales componentes son la revisión y retirada de fármacos, controlar la hipotensión postural, corregir los déficit de audición y visión, prevenir los riesgos ambientales, promover el ejercicio físico para aumentar la fuerza muscular y el equilibrio, detectar y cuidar los problemas en los pies y recomendar una dieta rica en calcio así como valorar los suplementos de Vitamina D.

En el apartado de ejercicio, respecto a la prevención de caídas, es importante hablar sobre aquellos que aportan más evidencia, en dicha prevención, como son el ejercicio aeróbico (caminar, natación…), los ejercicios de potenciación, los estiramientos (Yoga) y la reeducación de la marcha y el equilibrio (a través del Taichi por ejemplo). Globalmente los más beneficiosos son los multicomponentes que incluyen varios de los ejercicios anteriores.

Existen estudios prospectivos de intervención comunitaria al respecto en los que, aunque no se aprecia una reducción significativa del número de caídas en personas mayores de 70 años sí que se observa una tendencia a la reducción de sus consecuencias (fracturas, días de incapacidad para las actividades de la vida diaria) mediante este abordaje multidisciplinar.

Por todo ello es importante una valoración especializada y a ser posible multidisciplinar en todas las caídas de las personas mayores para realizar un plan de actuación individualizado lo antes posible y evitar las consecuencias negativas en los ancianos.

BIBLIOGRAFIA:

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