Residencias para Personas Mayores

En muchas ocasiones dar el paso de ingresar a nuestros mayores en una residencia para la tercera edad nos resulta un paso muy complicado de dar, tanto por el vínculo sentimental que tenemos con el anciano, como por la resistencia que en muchas ocasiones el adulto mayor muestra  para ingresar en estos centros.
Un centro de día es un servicio especializado para atender y cuidar a los ancianos y dependientes, donde pasan el día recibiendo todos los cuidados necesarios por profesionales especializados. Los adultos mayores pueden pasar el día en el centro y volver a sus hogares para dormir y pasar los fines de semana. Es la solución perfecta cuando no podemos cuidar de nuestros mayores debido al horario laboral que tenemos establecido.
Es una realidad que la vida de los adultos mayores cada vez es más longeva, por esta razón es muy importante fomentar la educación para el anciano, para que puedan ser más independientes y estimular sus facultades cognitivas.
Bien sabemos que dar el paso de ingresar a un familiar en nuestra residencia es una decisión muy difícil de dar. Debemos estudiar y ver las opciones que mejor se adapten al anciano para que viva su vida lo más plena posible.
Con el paso de los años se puede producir una pérdida de capacidades y movilidad, lo que  conlleva un cierto grado de dependencia. Este proceso natural nos impide realizar todas nuestras actividades rutinarias de manera independiente, tal y como hacíamos habitualmente. Aparte de este deterioro normal asociado a la edad, una de las enfermedades más comunes en las personas mayores es la Demencia Senil cuyo concepto y síntomas pasamos a detallar.
El lugar natural para el envejecimiento es el propio domicilio con el apoyo de la familia. Esto es una verdad que todos conocemos y que las personas mayores expresan siempre que se les pregunta ¿Dónde quieren ser cuidados? Sin embargo existe una realidad y es que no siempre la familia puede desempeñar esa función por múltiples causas. En determinados casos esa familia no existe como sucede con las personas viudas sin hijos, en otros la complejidad de los cuidados supera la posibilidades de la familia como en el caso de las demencias, en otros son dificultades espaciales como viviendas sin ascensor etc.

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